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martes, 1 de noviembre de 2011

198."La familia de Carlos IV" (1800-1801) de Francisco de Goya

PINTURA REALISTA: Este retrato colectivo familiar de la familia real española se conserva en el Museo del Prado. En esta obra Goya destaca su gran conocimiento retratístico siendo el culmen un tipo de pintura que durante años realizó. Revela su gran maestría en los detalles y su sutileza a la hora de definir los personajes. No olvidemos que el artista era pintor de cámara de Carlos IV y su primer gran encargo para el monarca fue un retrato donde apareciera toda la familia borbona con la única condición de cierto parecido con "Las meninas" de Velázquez. Realizó gran cantidad de bocetos, que hoy en día se conservan, para enfocar bien este cuadro, realizados en forma de dibujos de imprimación rojiza con ciertos matices de color. Presento diez bocetos de los diferentes miembros que integrarían la tela. Finalmente entre junio de 1800 y diciembre de 1801 el artista trabajó en la obra definitiva y cuando fue presentada no suscitó, por lo visto, gran regocijo en el rey que esperaba algo más grandioso, aunque todos reconocieron que fueron fielmente representados. Parece ser que Goya fue muy diligente y los pintó más favorecidos de lo que realmente eran, otorgándoles una sensación vívida y un aire digno que pocos pintores de la época sabían representar en sus personajes. Están todos los miembros de pie y alineados, vestidos con lujosos trajes y abundantes joyas. El centro del cuadro y del poder del momento no lo marca el rey sinó la reina María Luisa de Parma. La perspectiva está bien elaborada pero evita las decoraciones de fondo de gusto velazquiano. Mencionar la aparición en la zona de la izquierda del propio Goya con un gran lienzo emulando al Velázquez de las meninas. La pincelada disuelta del pintor presagia un primerísimo impresionismo que le permite crear destellos lumínicos muy innovadores en la pintura de la época.

lunes, 22 de agosto de 2011

189."La carreta de heno" (1821) de John Constable

PINTURA ROMÁNTICA: Esta obra está considerada como su pieza más famosa y se conserva actualmente en la National Gallery de Londres. La temática es sencilla: nos muestra un bello paisaje inglés, con un carro de heno cerca de un molino llamado Flatford en la localidad de Suffolk, pueblo donde John Constable pasó su más tierna infancia. Este molino pertenecía a su padre y la casa que estaba al lado mismo era de un vecino agricultor, amigo de la familia del pintor. Es reseñable destacar que este espacio que inmortalizó aún existe, aunque los árboles si han variado. Vemos a dos personas cerca del río conduciendo la destartalada carreta que curiosamente no contiene heno, ya que se entiende que ha sido depositado en algun granero. Da la impresión de que éste se ha estancado mientras los dos caballos tiran para salir del barrizal. Destaca la anécdota de un perro lo que nos da a entender el interés detallista con el que trabajaba el artista. Al fondo vemos los campos llenos de heno mientras una tibia luz baña toda la composición. Se nos presenta la vida campesina de manera natural, real y poco idealizada, donde el estudio del cielo y de la luz es importantísimo. No es una obra hecha en "plein air" sinó que Constable realizó diversos bocetos al aire libre para luego en su estudio acabar de rematar esta composición.
VIDEO: Enlace informativo

miércoles, 25 de agosto de 2010

82."El origen del mundo" (1866) de Gustave Courbet

PINTURA REALISTA: "L'origine du monde" es uno de los cuadros más escandalosos y a la vez vergonzantes del siglo XIX. En aquel período, la Academia Francesa regía las formas estilísticas de los pintores galos decimonónicos. Aquellos que no eran aceptados por los académicos para exponer en su Salón no podían triunfar, ya que en aquel período aún no estaban en marcha las galerías de arte privadas. Courbet, uno de los "enfants terribles" de la pintura francesa, nos quiso presentar el primer plano de un pubis femenino con una cruda y extrema realidad, lo que supuso para el pudoroso espectador una fuerte impresión de sensualidad y erotismo. Esta pieza, única del período, por su radicalidad y peculiar encuadre, quedó proscrita hasta que vio la luz, en 1988, en una exposición de Nueva York. No olvidemos, que en aquel período, el desnudo femenino estaba aceptado pero siempre visto desde la "excusa" mitológica y dentro de un idealismo pictórico. El realismo de este pintor y de otros de su generación presentaron a la sociedad y a las personas con la veracidad que necesitaba un siglo donde las revoluciones sociales y políticas se sucedían una detrás de la otra.
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