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domingo, 19 de agosto de 2012

217."Los girasoles" (1888) de Vincent Van Gogh

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: "Los girasoles" es una serie pictórica que el artista holandés Vincent van Gogh realizó entre 1888-1889. Tres de estos cuadros contienen quince girasoles y dos de ellos doce, todos siempre dentro de un único jarrón. De la selección de estas obras nos quedaremos con el más conocido que se puede contemplar actualmente en la Nueva Pinacoteca de Munich por su belleza y por ser el primero de la serie. Este lienzo en concreto, lo pintó en agosto de 1888 durante su estancia en Arlés. Destaca las tonalidades amarillas y es que no olvidemos que el pintor, muy receptivo a los colores que le envolvían, estaba disfrutando de una luz típicamente mediterránea. Sabemos que uno de estos "girasoles" decoró la habitación que el artista preparó para su amigo Gauguin. En cada una de las telas vemos girasoles en diferentes etapas de su vida: creciendo, en su esplendor y marchitos. El uso del espectro de tonos amarillos fue muy innovador en la época conjuntándolos además con tonos ocre, tierra, naranja, etc. El color está aplicado con fuertes pinceladas, casi agresivas, con pequeños toques salteados, de gran plasticidad y relieve.  Un relieve que da cierto volumen a los girasoles además del uso de tonos azules y verdes para resaltar las sombras creando una suave intensidad lumínica. 
VIDEO INFORMATIVO: Enlace

miércoles, 4 de mayo de 2011

170."Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte" (1884-1886) de Georges Seurat

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Esta obra, considerada una de las más relevantes del siglo XIX, y realizada por el pintor francés Georges Seurat, representa una de las innovaciones en el convulso momento creativo de "fin de siecle": el puntillismo. La isla a la que se refiere el artista se encuentra en medio del río Sena, cerca de la zona de "La defense". Aunque durante el siglo XVIII fue una zona industrial, posteriormente se reconvirtió en un espacio de ocio y paseo muy apreciado por los parisinos. Seurat tardó dos años en hacer el cuadro centrando su atención en el paisaje, rehaciendo bocetos y esquemas, sentado entre la hierba de la propia isla. Allí retocaba y perfeccionaba las figuras poniendo una gran atención en la luz, las sombras y el color. Basado en el estudio óptico del color, esta técnica contrastaba puntos mínusculos de color que a través de la observación del ojo humano creaba una figura lógica y coherente. La intención final de este esmerado y complejo proceso de pintado mediante puntos era dar mayor color y brillo a sus cuadros mejorando así el efecto de la pincelada clásica. Mide 2 m x 3 m y se exhibe en el Art Institute de Chicago con un marco también tramado con puntos.
VIDEO: Enlace informativo

miércoles, 30 de marzo de 2011

163."La visión tras el sermón" (1888) de Paul Gauguin

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Esta obra de Gauguin que se encuentra en la Galeria Nacional de Escocia, en Edimburgo, es una de las más enigmáticas de este genial artista. Este cuadro también es conocido por el más preclaro nombre de "La lucha de Jacob con el ángel". Esta obra fue pintada en la segunda estancia en la localidad francesa de Pont-Aven, en la que pretendía señalar una cierta simplicidad y rusticidad en los de los habitantes de la zona, además de la profunda religiosidad. Esta pieza contiene los elementos de la búsqueda poética del artista. En la composición vemos a un grupo de campesinas que tocadas con sus sombreros y sus vestidos de misa "contemplan" una visión relacionada con el pasaje bíblico antes comentado. Una visión con se está ejecutando ante nuestros ojos y en un segundo plano sobre un fondo místico rojo. La antinaturalidad del color de fondo le da ese tono onírico. Destacar sobretodo la influencia de las estampas japonesas tan de moda a finales del siglo XIX, donde vemos al ángel luchador evocando a un practicante de sumo y la rama del manzano que corta en diagonal la imagen en clara referencia a los primeros planos recortados de dichos "japonismo" de artistas exportados como Hokusai.

domingo, 13 de febrero de 2011

150."Baile en el Moulin Rouge" (1889) de Henri de Toulouse-Lautrec

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Este óleo sobre lienzo se encuentra actualmente expuesto en el Museo de Arte de Filadelfia. Fue expuesto en 1890 en el Salón de los Independientes, desmarcándose de la dictatorial línea de la Academia Francesa. Toulouse-Lautrec concibió el famoso cabaret del Moulin Rouge como su segundo hogar, ya que era el único lugar donde era apreciado por sus cualidades artísticas y debido a su malformación congénita. En una de las mesas pintaba sus obras y carteles, casi siempre con esa amargo caricaturismo que tanto lo caracterizó. Esta sala era frecuentada por la sociedad parisina de "fin de siecle". Vemos como los caballeros tocados con sombreros de copa alta (símbolo de burguesía) toman refrigerios en la barra, charlando entre ellos y contemplando a las bailarinas. Gracias a una línea pictórica central marcada por la dama de rosa vemos una serie de personajes masculinos al fondo que son retratos de amigos del pintor y la bailarina Jane Avril, musa del pintor. En el plano central vemos los ágiles saltos de otra bailarina muy cotizada en la época y llamada La Goulue y a su lado a Valentin le Desossé, otro famoso vividor de la época que se le daba muy bien eso del baile. Vemos el poco interés del artista por la perspectiva clásica, la poca verosimilitud de los colores y esa sensación de instantánea fotográfica que comportó siempre el encuadre y la técnica del postimpresionismo.

martes, 19 de octubre de 2010

106."Niños en la playa" (1910) de Joaquín Sorolla

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Esta obra ejecutada por Joaquín Sorolla, en óleo sobre lienzo, está expuesta actualmente en el Museo del Prado. Representa una playa de límpidas aguas, con tres niños desnudos en la orilla y desnudos, que retozan boca abajo. Están jugando entre ellos aunque el del fondo parece más ajeno a la situación. Destacan los reflejos del sol en la piel brillante, con detalles físicos más marcados en el niño rubio que está en primer plano y que van desapareciendo en proporción hasta llegar al tercero y último. La paleta de colores no es demasiado amplia, con el uso básicamente de los tonos tierra y rosáceos para el barro de la playa y la piel de los muchachos. Es una escena espontánea que parece captada por una cámara fotográfica, con un encuadre detallista donde lo que menos importa es el paisaje.

viernes, 2 de julio de 2010

61."Fumador de pipa" (1891) de Paul Cezanne

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Una de las poses favoritas para Cézanne a la hora de realizar retratos será colocar a su modelo sentado y apoyando la cabeza sobre el codo que descansa en una mesa. Así surgen varias imágenes protagonizadas por un campesino de Aix que con mirada ausente y perdida, parece esperar tediosamente que transcurra la sesión ante el artista. La rigidez que caracterizan buena parte de los retratos del maestro de Aix se ve aumentada en esta serie por la expresiones pensativas y ausentes de los rostros de sus modelos. El fumador se presenta sentado, con la cabeza apoyada sobre un brazo acodado en una mesa -posiblemente para soportar mejor las prolongadas sesiones a las que sometía el maestro a sus modelos- con la mirada ausente y manifestando cierto aire melancólico. Posiblemente esta figura sea la más lograda de las versiones, inmersa dentro del proceso de depuración formal que Cézanne estaba manifestando en sus obras durante este periodo. Los tonos son limitados, aplicados de manera fluida, abandonando las pinceladas cortas y dinámicas que caracterizan la etapa impresionista. En la mesa sobre la que se acoda el fumador podemos apreciar cierta tendencia a la facetización, anticipando la manera de trabajar de los pintores cubistas ya en las primeras décadas del siglo XX.

domingo, 29 de noviembre de 2009

9."La habitación" (1888) de Vincent Van Gogh

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Van Gogh realizó tres obras parecidas y ésta en concreto es la denominada “El dormitorio en Arles”. Representa la modesta habitación que tenía el artista en la plaza Lamartine, 2 de esa localidad francesa. Residió en los años 1888-1889, un poco antes de la llegada de Paul Gauguin a la ciudad. En el cuadro vemos dos puertas: la de la izquierda subía a otro piso y la de la izquierda era la habitación de invitados que fue ocupado posteriormente por su amigo Gauguin. No era la mente convulsa del artista lo que motivó la forma trapezoidal de la habitación, sino que era así. El mobiliario era sencillo, en madera de pino y con poca decoración. La fuerte perspectiva torva que utiliza, es uno de los sellos de identidad de su etapa final, ya que fallecería dos años después de terminar este cuadro y después de sufrir una gran depresión nerviosa. El artista dejó más de 900 pinturas y 1.600 dibujos, solo en los últimos diez años su vida.
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