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martes, 26 de junio de 2012

214."Paisaje con el embarque en Ostia de Santa Paula Romana" (1639-1640) de Claude Lorrain

PINTURA BARROCA: Claude Lorrain fue un pintor francés establecido en Roma y que atendía al nombre original de Claude Gellée. Lo enmarcaríamos dentro del barroco clasicista, con una clara inspiración paisajista vinculada a la belleza de la campiña romana de aire bucólico-pastoril. Firmaba sus cuadros como "Le Lorrain" aludiendo a su ciudad natal. Trabó amistad con Nicolas Poussin y se introdujo en los círculos artísticos romanos y del papado. Su fama se fue extendiendo y llegó a tener buenos imitadores como Sebastien Bourdon. Sus paisajes clásicos fueron pintados en clave religiosa o mitológica. Idealizó el paisaje sereno, evocador de la antigüedad, en su búsqueda de la bella Arcadia, con la placidez del mar o del cielo e introduciendo figuras bellas en los conjuntos de la naturaleza. Utilizó una luz directa y natural proveniente del sol del atardecer o del amanecer que centró en sus composiciones. En su afán de pintar espacios abiertos recurrió a los puertos que sirvieron de pretexto para dar cierta acción a las figuras que se movían en escena. Este "Paisaje con el embarque en Ostia de Santa Paula Romana" es un óleo encargado por Felipe V para decorar su Palacio del Buen Retiro y que actualmente se expone en el Museo del Prado. Forma parte de una serie de cuadros que diversos pintores de la época realizaron para el monarca. Aunque no lo parezca a simple vista se trata de una escena religiosa. Es el momento en que Santa Paula, en el siglo IV, se despide de sus hijos cuando embarca en el puerto de Ostia con destino a Palestina, donde vivirá como una ermitaña al lado de San Jerónimo. Pero queda claro que Lorrain utilizó esta temática para la realización de un monumental paisaje urbano lleno de reminiscencias arquitectónicas ambientadas en la antigüedad clásica aunque pretendidamente renacentista en concepto. Destaca el punto de fuga central creado por la luz solar dorada.

martes, 13 de marzo de 2012

210."San Sebastián" (1480) de Andrea Mantegna

PINTURA RENACENTISTA: El tema del asaetamiento de San Sebastián fue pintado tres veces por Andrea Mantegna, uno que se conserva en Viena, otro en Venecia y el que nosotros trataremos y que se halla en el Louvre de París. El artista nativo de Padua vivió en un época donde la peste negra hizo estragos y en un momento donde se pensaba que esta enfermedad se transmitía por el aire. Como San Sebastián fue martirizado con flechas transportadas por la fuerza eólica se pensaba que este santo era protector de la peste. El cuadro que se conserva en la famosa pinacoteca francesa es un fragmento del retablo de San Zenón de Verona. El santo aparece atado a una columna estriada de corte clásico muy de moda en un momento en que se miraba hacia las formas grecorromanas. La perspectiva con la que trabaja el pintor es muy baja, creando una sensación de solidez y dominio en la figura. Sus ojos miran hacia el cielo en un gesto de resignación ante el martirio. A sus pies, se muestran dos personajes que representan a los arqueros que han martirizado al santo, símbolo del mal. Destaca el gran realismo de la higuera, de la anatomía de la figura y la credibilidad visual de las ruinas clásicas.
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domingo, 12 de febrero de 2012

208."El enigma de la hora" (1911) de Giorgio de Chirico

PINTURA METAFÍSICA: Giorgio de Chirico es un artista griego, de procedencia italiana, muy conocido en Italia por la creación de la escuela metafísica dentro de la línea del surrealismo europeo de principios del siglo XX. El gusto por el simbolismo y las obras filosóficas de Nietzsche y Schopenhauer le llevaron a una concepción muy personal en su pintura. Las obras comprendidas entre 1909 y 1914 son las que le han dado mayor reconocimiento, una vez mudado a Florencia. En ese impás de tiempo pasó por Turín y por París, captando el carácter metafísico de las arcadas de esas ciudades, su arquitectura, las sombras y plasmándolas en una serie de cuadros llamados "Piazza metafisica" donde diversos "enigmas" recogían espacios evocadores sombríos y abrumadores. En un principio buscó paisajes urbanos inspirados en ciudades mediterráneas, con una luz y una soledad inusual hasta aquel momento. Son imágenes llenas de calma y de silencio. Poco a poco su evolución tendió a crear espacios atiborrados de objetos con la aparición circunstancial de los maniquís como espectadores excepcionales de un mundo onírico y yermo. El artista consideró que el espectador tenía que aportar algo a la obra de arte dejando el tema abierto para que éste lo interpretara como creyese oportuno. Este movimiento artistico se consideró uno de los claros precedentes de la pintura surrealista. Sobre esta obra decir que se nos presentan diversas figuras difuminadas en un espacio arquitectónico dando una sensación de ausencia. Un gran reloj que marca las tres menos cinco aún da más misterio al conjunto.
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jueves, 22 de diciembre de 2011

204."La resurrección de Cristo" (1463-1465) de Piero della Francesc

PINTURA RENACENTISTA: Esta obra llamada en Italia simplemente "La resurrección" fue pintada por Piero della Francesca, en Arezzo. Está considerada una de las obras más interesantes de este pintor sobretodo por el uso de sus diversas perspectivas. Hay tres planos: los soldados dormidos en primer plano, la aparición de Cristo y el fondo paisajístico. El conjunto tiene una gran solemnidad por la presencia frontal y hierática de Jesús pero sobretodo por su composición piramidal. Cristo aparece en el centro y es el punto focal de atención, sobretodo porque lumínicamente destaca el color de su piel y su vestimenta más clara en contraste con el cromatismo del cuadro. Sale de su sepulcro y mira directamente al espectador. En la mano derecha lleva la cruz roja de los cruzados (bandera simbólica de la resurrección) y con la derecha sostiene la toga rosácea, mientras que con su pie da la sensación de haber surgido en aquel mismo momento de la tumba. Sus heridas son evidentes y su ubicación separa el paisaje en dos partes: la parte derecha contiene árboles exuberantes y vivos representando el nacimiento y la izquierda vemos árboles caducos de invierno que simbolizan la muerte. A los pies se encuentran los soldados somnolientos y separados por la línea horizontal del sarcófago. Uno de los soldados es Piero della Francesca, justamente el que duerme de manera frontal. Parece que uno de ellos acaba de despertar, pero sobretodo destacan algunos incongruencias anatómicas realizadas por el artista. 
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sábado, 10 de diciembre de 2011

203."El caminante sobre el mar de niebla" (1818) de Caspar David Friedrich

PINTURA ROMÁNTICA: Esta evocadora imágen de Friedrich es un hermoso óleo que se encuentra en la Kunsthalle de Hamburgo. Parece ser que la persona que contempla el inhóspito paisaje puede ser el propio pintor que contempla el mar de nubes que queda bajo sus pies. Vemos al fondo la aparición de otros picos mientras él, impasible en su postura y apoyado elegantemente en un bastón, crea un contraste negro en su ropa como la montaña que hay en primer plano. Sus orígenes suizos nos hace pensar que el paisaje representado fuera de la zona de la Sajonia. Dentro de la moda romántica de aislarse para crear un mundo diferente al real, el pintor decide experimentar en paisajes imposibles como en los altos de una cascada o en el borde del mar. Esta intención de separarse del mundo estaba vinculada con la idea de lo sublime que experimentaban estos artistas. La gama cromática de este cuadro és muy reducida: el negro del primer plano, los tonos marrones de las rocas y el gris blanquecino para representar el cielo y la densa niebla. El gran triunfo de la obra gracias a los contrastes en el color es la consecución de una clara perspectiva aérea que le da una gran profundidad física y moral a este paisaje irreal.
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miércoles, 16 de noviembre de 2011

200."La Gioconda" (1503-1506) de Leonardo da Vinci

PINTURA RENACENTISTA: Para celebrar nuestra entrada 200 y para homenajear nuestro Favicon, hemos decidido optar por este clásico entre los clásicos de la pintura. Quizás sea la obra más conocida de la historia del arte, denominada Gioconda o Mona Lisa y realizada por Leonardo da Vinci, su última gran obra. Ríos de tinta se han volcado sobre esta pieza y sobretodo en relación a la enigmática sonrisa (de ahí el apelativo italiano de "gioconda" entendido como "alegre"). Es una pintura al óleo sobre tabla de álamo de 77 x 53 cm, expuesta en un sala exclusiva del Louvre. La identidad de la joven se cree que fue Lisa Gherardini, una noble florentina que fue retratada por el genial artista por encargo de su marido Francesco Bartolomeo. Leonardo hizo el dibujo, aplicó el óleo diluído e introdujo una técnica revolucionaria llamada "sfumato" que consistía en evitar las líneas de contorno típicas del quattrocento difuminándolas, dando así una sensación tridimensional gracias al fondo. La mujer está sentada en un sillón apoyando sus brazos en el propio asiento en una galería que se abre a un paisaje acuoso inspirado en unas vistas que el propio pintor de los Alpes pudo contemplar en Milán. Podría ser un recodo del lago de Como o el Arno. La dama no tiene cejas ni pestañas, aunque Vasari hablaba de ellas en su descripción, aceptándose la téoría de que fueron eliminadas en una restauración agresiva posterior. Su mirada gira levemente a la izquierda sonriendo de manera peculiar. Lleva un suave velo sobre el cabello, símbolo de castidad. Sobre los famosos enigmas de la obra se han hablado de una sonrisa que aparece y desaparece según el punto del cuadro contemplado; el posible embarazo cubierto por los brazos o la identidad definitiva de la modelo. La obra fue robada en 1911 y por ello actualmente está envuelta de importantes sistemas de seguridad.

martes, 1 de noviembre de 2011

198."La familia de Carlos IV" (1800-1801) de Francisco de Goya

PINTURA REALISTA: Este retrato colectivo familiar de la familia real española se conserva en el Museo del Prado. En esta obra Goya destaca su gran conocimiento retratístico siendo el culmen un tipo de pintura que durante años realizó. Revela su gran maestría en los detalles y su sutileza a la hora de definir los personajes. No olvidemos que el artista era pintor de cámara de Carlos IV y su primer gran encargo para el monarca fue un retrato donde apareciera toda la familia borbona con la única condición de cierto parecido con "Las meninas" de Velázquez. Realizó gran cantidad de bocetos, que hoy en día se conservan, para enfocar bien este cuadro, realizados en forma de dibujos de imprimación rojiza con ciertos matices de color. Presento diez bocetos de los diferentes miembros que integrarían la tela. Finalmente entre junio de 1800 y diciembre de 1801 el artista trabajó en la obra definitiva y cuando fue presentada no suscitó, por lo visto, gran regocijo en el rey que esperaba algo más grandioso, aunque todos reconocieron que fueron fielmente representados. Parece ser que Goya fue muy diligente y los pintó más favorecidos de lo que realmente eran, otorgándoles una sensación vívida y un aire digno que pocos pintores de la época sabían representar en sus personajes. Están todos los miembros de pie y alineados, vestidos con lujosos trajes y abundantes joyas. El centro del cuadro y del poder del momento no lo marca el rey sinó la reina María Luisa de Parma. La perspectiva está bien elaborada pero evita las decoraciones de fondo de gusto velazquiano. Mencionar la aparición en la zona de la izquierda del propio Goya con un gran lienzo emulando al Velázquez de las meninas. La pincelada disuelta del pintor presagia un primerísimo impresionismo que le permite crear destellos lumínicos muy innovadores en la pintura de la época.

lunes, 26 de septiembre de 2011

194."La última cena" (1955) de Salvador Dalí

PINTURA SURREALISTA: Es uno de los cuadros más famosos del genial pintor Salvador Dalí también conocido como "El sacramento de la última cena". Es una obra que se encuentra en la Galeria de Arte de Washington y pretende ser una revisión moderna de la iconografía utilizada por Leonardo da Vinci durante el llamado período "atómico" del pintor catalán. La sala donde está Jesús con sus apóstoles es un dodecaedro con un paisaje de fondo donde se vislumbra un amanecer, aunque debería ser un atardecer. Se inspiró en la costa ampurdanesa y en su querido Cadaqués ya que vemos el mar y las típicas rocas de la Costa Brava. Cristo está en el centro, representado sin barba y con el pelo claro, predicando a sus apóstoles, los cuales inclinan sus cabezas en posición de rezo. La resolución de cada uno de los discípulos es diferente en los gestos y en sus túnicas e incluso parecen ser de diferentes razas. Los trece personajes de la Santa Cena envuelven la mesa donde vemos el vino en un vaso de cristal moderno y un trozo de pan cortado en dos, todo ello creado como si de un bodegón clásico se tratara. Jesús está representado en su parte inferior casi en transparencia para dar sensación de ser etéreo y sobre él se ve su propio torso en gradación con las manos extendidas en representación de su entrega al hombre. No podemos diferenciar a Judas Iscariote porque todos ellos, dentro de la simetría, destacan por igual.
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domingo, 18 de septiembre de 2011

193."Díptico del duque de Urbino" (1472) de Piero della Francesca

PINTURA RENACENTISTA: Esta obra de Piero della Francesca, que se encuentra en la Galeria Uffizi de Florencia, también recibe el nombre de "Retrato de Battista Sforza y Federico de Montefeltro". Está realizada al temple sobre madera. Su datación no es segura del todo y el margen estaría establecido entre 1460 y 1470. Otras teorías hablan de que el retrato del duque se finalizó en 1465 y el de su esposa en 1472. Cuando el cuadro se pintó, Battista ya había muerto (con tan solo 26 años) y su retrato se realizó con la máscara mortuoria. Se considera uno de los primeros retratos renacentistas y que estuvieron unidos durante mucho tiempo por un mismo marco. Están realizados en perfil imitando la acuñación de las monedas romanas que comporta una mayor idealización que el retrato a tres cuartos. Este díptico está pintado por ambas caras: en la principal se ven los retratos de los duques y en la parte posterior, en un lado está el duque coronado por la Victoria y en el otro, la duquesa llevada en un carro por unicornios. Los perfiles de la cara principal están enfrentados y en forma de busto, destacan sobre un paisaje idealizado y en perspectiva elevada que recuerda a Jan Van Eyck y la pintura flamenca. Destaca el sentido del volumen y la luz como enblanquece la tez de Battista. El detallismo de las joyas también es una reminiscencia de los flamencos primitivos. Esta obra, curiosamente, fue estudiada en el período cubista de Picasso y Braque por la geometría de los rostros.
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lunes, 22 de agosto de 2011

189."La carreta de heno" (1821) de John Constable

PINTURA ROMÁNTICA: Esta obra está considerada como su pieza más famosa y se conserva actualmente en la National Gallery de Londres. La temática es sencilla: nos muestra un bello paisaje inglés, con un carro de heno cerca de un molino llamado Flatford en la localidad de Suffolk, pueblo donde John Constable pasó su más tierna infancia. Este molino pertenecía a su padre y la casa que estaba al lado mismo era de un vecino agricultor, amigo de la familia del pintor. Es reseñable destacar que este espacio que inmortalizó aún existe, aunque los árboles si han variado. Vemos a dos personas cerca del río conduciendo la destartalada carreta que curiosamente no contiene heno, ya que se entiende que ha sido depositado en algun granero. Da la impresión de que éste se ha estancado mientras los dos caballos tiran para salir del barrizal. Destaca la anécdota de un perro lo que nos da a entender el interés detallista con el que trabajaba el artista. Al fondo vemos los campos llenos de heno mientras una tibia luz baña toda la composición. Se nos presenta la vida campesina de manera natural, real y poco idealizada, donde el estudio del cielo y de la luz es importantísimo. No es una obra hecha en "plein air" sinó que Constable realizó diversos bocetos al aire libre para luego en su estudio acabar de rematar esta composición.
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lunes, 1 de agosto de 2011

185."Almuerzo de remeros" (1881) de Auguste Renoir

PINTURA IMPRESIONISTA: Este famoso cuadro de Renoir enclavado en el período impresionista representa a un grupo de amigos del propio pintor que descansan comiendo en una terraza de la Maison Fournaise ubicada en el río Sena y en la población de Chatou. En una mesa colocada en diagonal, por influencia de los grabados japoneses, aparece un tumulto de personas captadas con una gran luz que proviene básicamente de la apertura izquierda del balcón, justamente detrás del hombre que está en camiseta y lleva un sombrero. Otro de ellos también lleva una camiseta blanca que recoge esa luz indirecta juntamente con el mantel. Al fondo vemos al pintor y su amigo también artista Gustave Caillebotte vestido con el sombrero burgués de copa. También aparece una mujer que está jugando con un perro llamada Aline Charigot y futura esposa del artista. Una obra llena de matices y contrastes lumínicos, con una factura más nerviosa precursora del puntillismo y un encuadre influenciado por la espontaneidad de la fotografía.
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jueves, 28 de julio de 2011

184."La primavera" (1478) de Sandro Botticelli

PINTURA RENACENTISTA: Es una de las obras maestras de Botticelli y está realizada en pintura al temple sobre tabla. Fue una pieza encargada por Lorenzo de Pierfrancesco familiar de Lorenzo el Magnífico para su palacio florentino. Es una pintura basada en los preceptos humanistas y neoplatónicos marcada por esa atmósfera de irrealidad que irradia el conjunto de las figuras mitolológicas del cuadro. Es una representación pagana de un tema claramente religioso con toques alegóricos. El lienzo es de tamaño monumental, con figuras de medida natural compaginado todo ello con un detallismo exacerbado. La mayor parte de las figuras están inspiradas en la escultura antigua pero pasadas por el tamiz formal del pintor. Son estilizadas, delgadas e idealizadas, cuyos cuerpos parecen artificiosamente estirados y que presagian el estilo elegante y cortés del manierismo del siglo XVI. Éstas destacan por su color de piel en contraposición al fondo paisagístico lleno de naranjos o mandarinas, frutas asociadas a la familia Médici. Parece ser que la fuente literaria de esta compleja iconografía son los "Fastos" de Ovidio. Parece ser que la ninfa Cloris, a la que gustaba exhalar el olor de las flores, cautivó al dios del viento Céfiro, quien la siguió y la tomó por esposa a la fuerza. Arrepintiéndose dicho dios por su actitud, la transformó en Flora regalándole un hermoso jardín donde la primavera reinaría siempre. A la izquierda aparece Mercurio, dios mensajero y a su lado la Tres Gracias danzando. El centro de la escena esta ocupado por Venus, diosa del amor sobre cuya cabeza se sitúa Cupido. A la derecha vemos como una segunda escena presidida en primer término por la Primavera esparciendo sus flores por la tierra mientras Flora, desnuda y cubierta por un ropaje transparente, es perseguida por Céfiro.
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lunes, 25 de julio de 2011

183."La encajera" (1669) de Johannes Vermeer

PINTURA BARROCA: La también denominada "La encajera de bolillos" es una de las obras más interesantes de la pintura holandesa de todos los tiempos. Este óleo que se exhibe actualmente en el Louvre de París, corresponde al momento de madurez de Vermeer. Fue una obra vendida en el pueblo natal del pintor, Delft, y que posteriormente fue pasando por diferentes manos privadas. Aunque por su fecha tengamos que ubicarlo en el momento del barroco, la intención de la obra es representar de manera realista una escena cotidiana costumbrista sin ninguna intención fastuosa. Es ese aislamiento íntimo tan de moda en la pintura de los Países Bajos y que tanto gustaba a los promotores burgueses queda muy alejado de la suntuosidad de los encargos áulicos o eclesiásticos. El artista contemplaba los objetos cotidianos que le envolvían y los representaba con detalle. Sus figuras están en silencio, recogidas en un microcosmos resplandeciente pero a la vez difuminado, donde la soledad y el recogimiento hacen acto de presencia con gran solemnidad. Esta joven encajera se encorva sobre su labor y su mirada se concentra en ésta, ajena al espectador. Es un símbolo de una de las virtudes femeninas domésticas reforzado por el libro que hay encima de la mesa que, aunque no lo reconozcamos, seguro que estaría vinculado con algún texto bíblico, ya que Vermeer era profundamente religioso. Destaca el juego de colores de los diversos elementos, jugando al desenfoque y con cierto toque puntillista, avanzando las formas impresionistas decimonónicas.
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viernes, 1 de julio de 2011

178."Poco después de la boda" (1743) de William Hogarth

PINTURA ROCOCÓ: Este también llamado "El tête à tête" y perteneciente al ciclo del pintor británico Hogarth del "Casamiento a la moda", es una irónica serie de cuadros relacionados con los matrimonios de conveniencia, muy típicos de aquel período y al gusto del anecdotismo burgés y cortesano del estilo rococó. Esta obra realizada en óleo y dentro del costumbrismo británico es la menos tumultuosa, en cuanto a personajes se refiere del conjunto, ya que solo hay cuatro. Vemos al vizconde sentado en una silla alicaído después de una juerga. La condesa, sentada al otro lado de la mesilla ,se despereza aburrida después de una sesión de cartas con sus amigas. En la otra habitación vemos a un sirviente y el mayordomo, harto del desorden de la casa y las deudas, se va molesto con el libro de cuentas bajo el brazo. Vemos en primer plano una silla caída y como el sirviente no se inmuta ante esta estampa anodina. La implicación principal de la obra es el mutuo desinterés de esa pareja, que lleva poco tiempo de casada y que al parecer no se quieren y lo que ello comporta en el hogar, ya que el hastío comporta caos y pereza.

viernes, 24 de junio de 2011

176."La tempestad" (1518) de Giorgione

PINTURA RENACENTISTA: Gabriel Vendramin fue el magnate que encargó al genial pintor veneciano Giorgione este enigmático cuadro. Hay diversas hipótesis sobre el significado iconográfico de la obra basados en episodios bíblicos y mitológicos, incluso se ha hablado de supuestas alegorías vinculadas con la fortuna, la fortaleza y la caridad. Se ha relacionado esta escena con la unión entre Mercurio e Isis, o el mito de Paris y Enone, aunque se ha considerado la posibilidad de que fuera un retrato de corte pastoril del propio pintor y su familia. La línea bíblica nos habla de la ciudad del fondo vista como el paraíso terrenal, y las dos figuras del hombre y la mujer, serían vistas Adan y Eva con su hijo Caín, evidentemente con ropas del "cinquecento". El rayo del fondo simbolizaría la cólera de Dios expulsándolos del Edén y las columnas rotas harían referencia a la mortalidad de los hombres como castigo eterno por el pecado original. Lo que sí es cierto es que contemplamos a una mujer semidesnuda amamantando a un bebé y por ello se la ha vinculado a la pureza, la castidad, la caridad e incluso a la Virgen María. El hombre, vestido de soldado y con una forzada posición en "contrapposto", mira hacia la derecha, pero no en dirección a la mujer, en representación de la fortaleza o la firmeza. Lo más curioso es que debajo de él había un "pentimento" ya que los rayos X han dejado entrever que el pintor había dibujado a otra mujer desnuda. La ciudad del fondo podría ser la Arcadia o el paraíso terrenal del cristianismo posterior al Edén y localizado en una zona desértica de Grecia. Un misterioso lienzo que adopta todos los valores lumínicos y cromáticos de la escuela veneciano con esa textura atmosférica y esa representación tenue de las nubes y el cielo tan carácterísticos de este momento y que no volveremos a encontrar hasta los paisajistas británicos del siglo XIX.


jueves, 19 de mayo de 2011

172."Gilles" (1721) de Antoine Watteau

PINTURA ROCOCÓ: Este óleo sobre lienzo expuesto en el Museo del Louvre de París se planteó para una primera utilidad: ser un cartel para una cafetería de un amigo de Watteau. Como curiosidad decir que esta obra se realizó justamente el año de su muerte. Ha sido siempre conocida como "El payaso Gilles", pero su nombre original es "Pierrot, también llamado Gilles". La pieza fue legada al prestigioso museo parisino por un coleccionista decimonónico. Lo que llama la atención es la actitud de este mítico payaso y personaje de la comedia del arte italiana. La vitalidad y la desenvoltura de Pierrot aquí no aparece por ningún sitio: está de pie, alicaído y triste en su semblante. Parece más bien una marioneta que no un artista jovial. Esta actitud taciturna contrasta con la alegría y el dinamismo de los personajes que se encuentran en segundo término, donde veríamos las caracterizaciones típicas de otros compañeros de reparto de esa posible compañía teatral. No se sabe quien es la persona elegida: si es un autorretrato del artista, un amigo suyo o el retrato encargado de un actor. Es la obra maestra de Watteau por su pincelada disuelta y sus colores brillantes.
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miércoles, 4 de mayo de 2011

170."Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte" (1884-1886) de Georges Seurat

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Esta obra, considerada una de las más relevantes del siglo XIX, y realizada por el pintor francés Georges Seurat, representa una de las innovaciones en el convulso momento creativo de "fin de siecle": el puntillismo. La isla a la que se refiere el artista se encuentra en medio del río Sena, cerca de la zona de "La defense". Aunque durante el siglo XVIII fue una zona industrial, posteriormente se reconvirtió en un espacio de ocio y paseo muy apreciado por los parisinos. Seurat tardó dos años en hacer el cuadro centrando su atención en el paisaje, rehaciendo bocetos y esquemas, sentado entre la hierba de la propia isla. Allí retocaba y perfeccionaba las figuras poniendo una gran atención en la luz, las sombras y el color. Basado en el estudio óptico del color, esta técnica contrastaba puntos mínusculos de color que a través de la observación del ojo humano creaba una figura lógica y coherente. La intención final de este esmerado y complejo proceso de pintado mediante puntos era dar mayor color y brillo a sus cuadros mejorando así el efecto de la pincelada clásica. Mide 2 m x 3 m y se exhibe en el Art Institute de Chicago con un marco también tramado con puntos.
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miércoles, 20 de abril de 2011

167."Las hilanderas" (1657) de Diego Velázquez

PINTURA BARROCA: Esta gran obra del maestro Velázquez se conserva en el Museo del Prado y está considerada como uno de los grandes exponentes del estilo barroco español pictórico. Esta obra fue un encargo privado de Pedro de Arce y que aceptó por ser el montero personal de Felipe IV. Sobre su misterioso tema decir que siempre se le ha considerado un cuadro costumbrista donde vemos a unas hilanderas trabajando en un taller de tapices. En primer plano vemos a cinco mujeres preparando las lanas para hilar y al fondo unas damas que contemplan un tapiz de temática mitológica. Hoy en día se cree que recrea la fábula de Atenea y Aracne que se describe en "Las metamorfosis" de Ovidio. La joven Aracne retó a la diosa Atenea, inventora de la rueca, a hacer el tapíz más bello. En el primer término a la derecha veríamos a la hacendosa joven trabajando en la tela mientras que a la izquierda estaría Atenea transformada en anciana y sabemos que es ella porque la pierna es la de una adolescente. En el fondo se representa el desenlace donde la diosa, envidiosa de la belleza del tapiz de Aracne, la convertirá en araña para que así teja toda su vida. Se han buscado otras interpretaciones políticas pero quizás són más arriesgadas. Velázquez utiliza un formato medieval en la superposición de escenas dentro de una misma, con un estilo de gran esplendor, con los claroscuros pertinentes del momento y una paleta más monócroma però llena de tonalidades.

miércoles, 30 de marzo de 2011

163."La visión tras el sermón" (1888) de Paul Gauguin

PINTURA POSTIMPRESIONISTA: Esta obra de Gauguin que se encuentra en la Galeria Nacional de Escocia, en Edimburgo, es una de las más enigmáticas de este genial artista. Este cuadro también es conocido por el más preclaro nombre de "La lucha de Jacob con el ángel". Esta obra fue pintada en la segunda estancia en la localidad francesa de Pont-Aven, en la que pretendía señalar una cierta simplicidad y rusticidad en los de los habitantes de la zona, además de la profunda religiosidad. Esta pieza contiene los elementos de la búsqueda poética del artista. En la composición vemos a un grupo de campesinas que tocadas con sus sombreros y sus vestidos de misa "contemplan" una visión relacionada con el pasaje bíblico antes comentado. Una visión con se está ejecutando ante nuestros ojos y en un segundo plano sobre un fondo místico rojo. La antinaturalidad del color de fondo le da ese tono onírico. Destacar sobretodo la influencia de las estampas japonesas tan de moda a finales del siglo XIX, donde vemos al ángel luchador evocando a un practicante de sumo y la rama del manzano que corta en diagonal la imagen en clara referencia a los primeros planos recortados de dichos "japonismo" de artistas exportados como Hokusai.

miércoles, 23 de marzo de 2011

160."La muerte de Marat" (1793) de Jacques Louis David

PINTURA NEOCLÁSICA: Esta excelente pintura del pintor neclásico francés David está considerada una de las más famosas de temática relacionada con la Revolución Francesa. Representa la muerte del radical escritor Jean Paul Marat, que estaba vinculado con la facción jacobina durante el denominado "reinado del Terror". Marat fue apuñalado el 13 de julio de 1793 por una mujer girondina llamada Carlota Corday, que consiguió su objetivo, alegando una serie de nombres de la facción contraria para que fueran guillotinados. Marat, que sufría una grave enfermedad cutánea que le producía terribles picores, tenía que tomar constantemente baños y allí recibió a la dama que, con la excusa delatora, sacó un puñal y asesinó al famoso personaje. El pintor era amigo íntimo del periodista y además seguidor de Robespierre. Conmovido por su muerte, le organizó un gran funeral y decidió inmortalizar la terrible escena, considerándose una de sus mejores obras, aunque su realización fuera rápida. En la imagen vemos la daga ensangrentada en el suelo y la caja (con la dedicatoria del pintor) que hacía de pupitre espontáneo en sus largas horas en el baño. La figura está idealizada en conexión con las formas romanas y la pluma, el tintero, los papeles (donde aparece escrito el nombre de su asesina) y la alfombra verde son verídicos, ya que el propio David estuvo presente posteriormente a la escena del crimen. Destaca la tremenda modernidad del conjunto con ese fondo neutro que prefiguraría muchas de las tendencias de siglos posteriores.
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