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martes, 13 de marzo de 2012

210."San Sebastián" (1480) de Andrea Mantegna

PINTURA RENACENTISTA: El tema del asaetamiento de San Sebastián fue pintado tres veces por Andrea Mantegna, uno que se conserva en Viena, otro en Venecia y el que nosotros trataremos y que se halla en el Louvre de París. El artista nativo de Padua vivió en un época donde la peste negra hizo estragos y en un momento donde se pensaba que esta enfermedad se transmitía por el aire. Como San Sebastián fue martirizado con flechas transportadas por la fuerza eólica se pensaba que este santo era protector de la peste. El cuadro que se conserva en la famosa pinacoteca francesa es un fragmento del retablo de San Zenón de Verona. El santo aparece atado a una columna estriada de corte clásico muy de moda en un momento en que se miraba hacia las formas grecorromanas. La perspectiva con la que trabaja el pintor es muy baja, creando una sensación de solidez y dominio en la figura. Sus ojos miran hacia el cielo en un gesto de resignación ante el martirio. A sus pies, se muestran dos personajes que representan a los arqueros que han martirizado al santo, símbolo del mal. Destaca el gran realismo de la higuera, de la anatomía de la figura y la credibilidad visual de las ruinas clásicas.
VIDEO: Enlace informativo

viernes, 21 de enero de 2011

139."Lamentación sobre Cristo muerto" (1485) de Andrea Mantegna

PINTURA RENACENTISTA: Este óleo conservado en la Pinacoteca de Brera de Milán, presenta una certera imagen de Cristo muerto y yacente sobre una losa de mármol en posición casi perpendicular al espectador. Se la ha considerado uno de los escorzos más violentos de la historia de la pintura. Adelantándose a los pintores barrocos, Mantegna juega con un gran contraste de luces y sombras creando un ambiente de desolación y gran tristeza. Esta dramatización queda patente con los estigmas de las manos y de los pies, sin ningún tipo de idealización o retórica visual. Trabajó la sábana que cubre su cuerpo con un gran clasicismo y pegada a la anatomía del cuerpo. El tema de la lamentación de la muerte de Cristo era un tema habitual en el Renacimiento, pero jamás se plasmó con tanta rotundidad. Está rodeado por la virgen María y María Magdalena, que parecen ser añadidas posteriormente por el propio artista. Este cuadro podría haber estado destinado a la capilla funeraria del pintor, pero no se sabe con certeza, ya que fue vendido por sus hijos.
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